Música


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Llevo varias semanas, si no es que meses, tratando de sentarme a escribir algo para compartir aquí, pero los temas son tantos y tan variados que cuando comienzo con un tema, me distraigo con el otro y no logro terminar ninguno de ellos.

 

Todos son temas densos, de los que tengo mucho que opinar, de los que todos tenemos algo que decir, ganas de alzar la voz y bueno, cuando me sienta más preparada, lo haré.

 

Así que por ahora, quiero abordar un tema más… ligero quizá, que es el nuevo disco de Café Tacvba: Jei Beibi.

 

Por diversas razones, motivos y circunstancias, el 5 de mayo me fue imposible escuchar el disco y el tiempo fue sucediendo hasta que ayer, finalmente, pude dedicarle los poco más de 51 minutos que requiere esta empresa.

 

Como la adorable obsesiva que soy, decidí ir haciendo mi reseña en tiempo real, con uno de mis mejores amigos que, además de todo, comparte conmigo el amor por Café Tacvba. He aquí el resultado:

 

1-2-3 trae un sonido nuevo para ellos, creo que nunca lo habían explorado. Es ochentoso pero moderno, como entre Pharrell Williams y Jamiroquai. En cuanto a la letra, con ellos siempre me pasa que me tardo un rato en encontrar de qué va la canción y hasta la segunda o tercera vuelta es que logro comprenderla. Es un contenido fuerte, necesario. Me gustó.

 

Matando es rara, explora un lado vocal de Rubén mucho más maduro, uno que antes no escuchábamos y al que quizá no estamos tan acostumbrados. Siento que esta conserva una esencia más tacvbosa, con madurez diría yo. Es de esas rolas que probablemente no se vuelva hit, pero que no es mala. Algo en su sonido tiene un guiño a Cerati, eso me gustó.

 

Automático no me gustó. Siento que es una de esas rolas que se fueron quedando de otros discos y quisieron ir evolucionándola pero siempre se quedaba fuera. Me da la impresión de tener como varias capas de intentos de sonidos que nomás no funcionaron.

 

Enamorada tiene un bajeo interesante, me gusta la idea de que sea cantada desde una perspectiva femenina. Es muy del estilo de lo que podíamos escuchar en los buenos tiempos del Vive Latino. Me parece que es un sonido del tipo Panteón Rococó meets Café Tacvba. Es extraño porque es un sonido nada nuevo, pero para ellos sí, pues no es el tipo de cosas que hacían antes. Una cosa admirable de Café Tacvba, que siempre ha explorado sonidos de todo tipo.

 

Fvtvro fue sencillo, con ella empezamos el año y me parece una rola extremadamente rara pero chingona. Tiene ese sonido tan de ellos, como muy chilanga.

 

Resolana de luna suena como otra rola de tiempos Vive Latino. Tiene un sonido entre Jumbo y La Gusana Ciega pero atacvbado. No me llegó, a pesar de estar tan cerca de cosas que en su momento me llegaron, me pareció una rola más del montón.

 

El mundo en que nací sí me latió, pero nuevamente no es para nada el sonido Tacvbo. Me da como entre Jorge Drexler y Kevin Johansen; bonita, pegadora, de esas que todos van a dedicar. Pero siento que es una emotividad inevitable de papá escribiéndole a sus bebé, como les pasa a todos, que es un sentimiento universal, pero que al hacerlo canción se vuelve muy de esa persona y no de todos. Igual me latió.

 

Aquí me detengo para hacer una reflexión con respecto al sonido Tacvbo, pues sí, la banda ha seguido evolucionando con los años y es un grupo del cual se agradece su exploración, pero siempre han tenido un algo que hace que digas “ah, claro, esa rola es de los tacvbos” y en este caso, siento que este es el disco que menos suena a ellos.

 

Me gusta tu manera es un reggaetón irónico. Por una parte me da un poco de reserva que quizá pueda perderse su ironía y acabar siendo algo que no era, aunque tal vez eso no sea del todo malo. Es rara, tiene un no sé qué. Me pareció divertida, para cotorrear en la fiesta, como para bailar cachondamente con la persona que te gusta pero en esa esencia irónica propia de la rola.

 

Vaivén es quizá la que más se acerca al sonido de El objeto antes llamado disco. Igual explora una madurez vocal de Rubén y creo que yo la podría considerar el hilo conductor entre el disco anterior y el nuevo, pero no me dijo nada más. Tiene por ahí un guiño a La Maldita Vecindad.

 

Que no, me pasó lo mismo, ese no es el sonido Tacvbo. Tiene momentos de los 2000, Vive Latino y a la vez no. Es discreta, busca su genialidad en otras cosas, pero no lo logra. Me suena a una de esas canciones que podría perfectamente cantar Leonardo de Lozane y me haría más sentido.

 

Diente de león tiene lo mismo, un sonido ajeno y tampoco me gustó. Vocalmente no propone mucho, tiene como un momento que me evocó The Rocky Horror Show y a la vez regresa a ese sonido Rock en Español, Vive Latino, año 2004. Hacia el final parece retomar un aire Tacvbo pero lo vuelve a perder.

 

Disolviéndonos es, de nuevo, ese mismo sonido del que tanto vengo hablando, cuando el Vive Latino era genial. La guitarra tiene todo el estilacho. Pero la rola no es tan genial, no me gustó, no me movió, no me dijo nada.

 

Celebración, en contenido, es muy Rubén, pero en sonido, nuevamente se aleja de su esencia. No me gustó el principio, cuando rompe de pronto parece agarrar más forma pero mñe, no pasa de ahí.

 

Me quedé con ganas de más, con ganas de su sonido, de sus exploraciones como parte de un mismo todo, no sé, no estoy convencida del todo. Rescato 1-2-3, Enamorada, Me gusta tu manera y Fvtvro.

 

Ahora, alguien podría decirme ¿por qué Un par de lugares, que fue sencillo, no aparece en el disco?

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El próximo 2017 se cumplen 20 años de que se iniciara nuestra compañía de teatro Los Mopeluches, por lo tanto se cumplen 20 años de que inicié mi carrera como titiritera. Durante ese tiempo he aprendido mucho, me he equivocado otro tanto y me he divertido montones. Gracias a mi padre he tenido la oportunidad de pisar muchos escenarios y desarrollar una de mis pasiones más grandes que ahora me trajeran hasta donde estoy ahora… explorando el mundo del cine y la animación cuadro por cuadro.

 

Hace 16 años tuvimos la magnífica experiencia de presentarnos en el Festival Quimera, en Metepec, en el Estado de México. En esa ocasión tuvimos dos funciones, la primera de ellas fue dentro de un teatro cuyo nombre escapa a mi memoria y la segunda de ellas fue en la Escalinata del Calvario. La camioneta había llegado tarde por nosotros, el camino fue un poco tormentoso y para cuando llegamos al teatro teníamos tan sólo 20 minutos para hacer el montaje de nuestro equipo, el cual tomaba un aproximado de 45 minutos. Sin entrar en pánico, el personal del teatro nos ayudó y en 10 minutos, el teatrino estaba armado y estábamos listos y calentando para entrar a función. Después de una excelente función, salimos corriendo para alcanzar a comer y tener la segunda presentación, la cual estuvo llena de gente maravillosa y cálida que nos recibió con el corazón abierto y toda la buena energía.

 

Hasta ese momento, no me había presentado en un escenario tan grande y con tanta gente. Al salir nos pidieron autógrafos, compraron nuestros cassettes, nos hicieron preguntas, se tomaron fotos con nosotros y nos hicieron sentir maravillosamente bien. Cabe mencionar que mi padre tuvo dos programas en Televisión Mexiquense, hace más o menos 30 años. En ellos me presenté por primera vez en televisión y otras historias de ternura que acompañan mi vida. Y esos programas siguieron retransmitiéndose, por lo que mi padre estaba en las televisiones de la gente por varias décadas después de que el programa terminara sus grabaciones. Para la gente que fue a vernos a esas funciones, mi padre era algo tan natural y, que su hija fuera una adolescente algo tan extraño, que al final recibí a mucha gente que me vio nacer y crecer.

 

Dicho festival acaba de celebrar su edición número XXVI y tuvimos el honor de ser invitados y de presentarnos en sus escenarios una vez más. En esta ocasión fue en la Plaza Juárez, unas horas antes que Ely Guerra.

 

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Después de un viaje un poco atropellado, algunos problemas de salud propios y de familia, y la historia de Luca atravesada, llegué a Cuernavaca a preparar el show. Por todo lo anterior, nuestro gran equipo quedó reducido a mi padre y yo. Acordamos las canciones que cantaríamos, acomodamos los muñecos; ensayamos las canciones, buscamos los cables; cenamos y platicamos para dormir y poder estar listos, peinados y con triques a las 10 de la mañana en la Glorieta de la Paloma de la Paz, a donde pasaría la camioneta por nosotros para llevarnos a Metepec. La camioneta llegó más temprano de lo planeado, pudo acercarse hasta la casa, cargamos todo y emprendimos el viaje.

 

Al llegar nos recibieron calurosamente, a mi padre lo trataban de “Maestro”, como sé que se merece, nos dieron un camerino enorme, pues pensaban que seríamos por lo menos 5 personas.

 

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Preparamos nuestras cosas e hicimos un rápido soundcheck.

 

 

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Después de una rápida entrevista, fuimos a comer y regresamos para prepararnos. Tuvimos otra entrevista y llegó el momento de acercarnos al escenario para empezar.

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Hacía tiempo que no me sentía tan nerviosa; no sé si fue la cantidad de energía que le invirtieron a esta edición del festival, el trato que nos dieron, la cantidad de gente que nos acompañó o estar fuera de tablas, pero estaba sumamente nerviosa.

 

Pero el público nos recibió con mucho cariño, la verdad fue una función excelente llena de gente que fue a vernos a nosotros, nos conocieran o no.

 

 

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Por el formato de nuestro espectáculo, normalmente yo nunca estoy a cuadro. Yo soy titiritera y me quedo atrás, manipulando mis muñecos y sin saber a ciencia cierta qué ocurre afuera. Hace tiempo comenzamos a integrar mi canto al show, cada vez un poco más. Me cuesta mucho trabajo no verme torpe, mi canto siempre fue coral o de estudio, nunca de escena. En esta ocasión pude darme cuenta de mis serios problemas de interpretación en escena, pero eso no quitó la magnífica experiencia que vivimos en ese escenario.

 

Entre el público se podían ver mujeres de mi edad y un poco más, cantando todas y cada una de las canciones. Sus hijos de entre los 4 y los 12 años, cantando las canciones junto con nosotros. Sus rostros maravillados con el nuevo material, la emoción de escuchar las canciones clásicas que llevan toda su vida en sus mentes, en sus televisores.

Al final, una mujer se acercó a mi padre y le dijo:

-Maestro, es un honor conocerlo. Mis hijos se saben todas sus canciones, las traigo en el carro y las cantan todos los días cuando vamos a la escuela. Muchas gracias, es un honor conocerlo.

 

Para mí fue impactante ver la grandeza de mi padre, la forma en que se mueve en escena, cómo se comunica con el público y el hecho de que toca vidas de desconocidos con el arte que sale de su cabeza, de sus manos.

 

Una entrevista más y pudimos emprender el regreso a casa. El trato tan magnífico que nos dieron continuó hasta el final.

 

 

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Llegamos a casa agotados y con el corazón llenito. Esa noche fue aquella en la que partió Luca, por lo que toda esta aventura quedó tocada por su partida y hasta ahora pude sentarme a contarles esto.

 

Estoy muy agradecida de tener el padre que tengo, tan grande y talentoso; de haber crecido entre escenarios, camerinos, cámaras y micrófonos; con gente loca y artista que me enseñó tanto, tanto que no se imaginan, que me ha servido en las circunstancias más insospechadas. También estoy agradecida con mi madre, que me apoyó sin importar lo que pasara o lo que le dijera que quería hacer. Que me enseñó a tejer y a coser y me presta sus reglas de corte para hacer mis disfraces o su máquina de coser para hacer mis vestidos, inventados.

 

Agradezco también haber conocido a la gente que he conocido, que me ha invitado nuevamente a pisar escenarios, que los ha compartido conmigo; a quienes me enseñaron a hacer iluminación o me invitaron a hacerla. Agradezco infinitamente que hoy puedo decirme titiritera, así, con todas sus letras. Agradezco a los que me leen y me comparten y con esto les obsequio un pedazo de mi corazón a todos los que me hacen posible.

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La primera vez que fui a un concierto de Café Tacvba fue en 1999, cuando se presentaron gratis en el Zócalo de la Ciudad de México y mis compañeros y yo convencimos a nuestro maestro de música de que nos mandara de tarea… y aceptó.

Fue mi primer concierto de rock y desde ese momento me enamoré de la sensación. Al año siguiente llegó mi primer Vive Latino, al cual asistí en total en 8 ocasiones. Pero volvamos a Café Tacvba.

Entre sus apariciones en el Vive Latino, sus presentaciones gratis en el Zócalo y las 3 maravillosas ocasiones en que he podido ir a verlos en vivo, a ellos solos, he coleccionado una buen cantidad de gratos recuerdos. Recuerdo haber amado el Popurock, cuando lo cantaron de sorpresa en un Vive Latino y todas las bandas involucradas habían participado en aquel festival. Recuerdo haber gritado hasta el cansancio para obtener un Encore de 8 canciones, pero lo que más recuerdo es la maravillosa sensación que tenía al salir de cada uno de sus conciertos y presentaciones; anoche no fue la excepción.

Para abrir las 7 increíbles fechas de lleno total en el Auditorio Nacional, los Tacvbos nos regalaron una noche inolvidable. Si tienes TOC, Asperger o Autismo, el concierto estaba deliciosamente ordenado para escuchar el Re en el orden en el que debe de ir: exactamente como viene en el disco. Es quizá la primera vez que voy a un concierto (de rock) en donde sé exactamente qué canción sigue y la espero con ansias.

No sé si puedo pronunciar que mis acompañantes y yo somos los más grandes fans de Café Tacvba, pero una cosa es segura, el Re nos lo sabemos de pies a cabeza con una precisión casi envidiable. Al parecer este no era el caso de la mayoría de la gente a nuestro alrededor, quienes nos veían asombrados porque con cada una de las canciones brincábamos, gritábamos, bailábamos y aplaudíamos, sin dejar de cantar ni una sola palabra (ni siquiera y bailando caballito con la banda cafecitos, cómo no lo va a lograr, que aunque no nos sale siempre, intentamos cantar).

El promedio de edad del público era bastante lógico y natural: de 30 para arriba. Y es que cuando fueron sus 20 años, el Foro Sol estaba lleno de chamacos que se sorprendían con canciones que en su (corta) vida habían escuchado, provenientes de sus primeros discos o de los menos conocidos. Y el año pasado el Palacio de los Deportes quedó en un incómodo silencio cuando tocaron 6 rolitas del Revés/Yo soy.

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Un detalle que llamó mi atención fue el hecho de que entre los asistentes podíamos ver parejas con sus hijos que iban de entre los 6 y los 15 años, con sus gorritos de Gallo Gas, súper prendidos y listos para la acción. Lo había visto ocurrir en otros conciertos pero en este fue mucho más evidente.

Si bien el año pasado pude encontrar un concierto muy maduro, creo que ahora los maduros éramos nosotros y Rubén se dedicó a disfrutar cada instante de nuestra presencia. A lo largo de la noche soltó varias carcajadas acompañándonos en el maravilloso malentendido que es un concierto de semejante calibre. Quizá el momento cumbre de la noche fue cuando (anunciada y esperada) llegó El Baile y el Salón, aunque algunos que se notaban poco conocedores, la pidieron un poco antes de lo que iba y los que nos sabemos el disco como autistas dijimos ¡Todavía no va!. Todos y cada uno de los asistentes al concierto, junto con los integrantes del grupo, participamos en un orgasmo musical colectivo cantando Paparupapa eu eo, la mayor cantidad de veces seguidas que he tenido oportunidad de corear su grito de guerra, con la compañía de la banda.

Momentos deliciosos como ver a Rubén bailar 24 horas, compartiéndonos su energía y felicidad. El ya famoso momento de Déjate caer donde nos regalan un baile maravilloso o los otros momentos autistas como cuando cantaron La Negrita completa y yo pude corear la parte del fade-out porque siempre le subía el volumen para aprendérmela, o cuando cantaron El Balcón y a nuestro alrededor nadie más se sabía la letra con la misma precisión que nosotros.

Tampoco se trata de que mi reseña sea un alarde de mis conocimientos casi enciclopédicos del Re, pero fueron esos detalles los que hicieron de esta noche algo inolvidable. Quizá al compartir las experiencias con otros asistentes, podamos encontrar coincidencias en la vivencia.

Cuando llegó la hora de las complacencias, un Auditorio Nacional a reventar pedía sus canciones favoritas. Rubén nos dijo Si ven que el de a lado está gritando una rola diferente, únanse a su grito, así son más y podemos entendernos, porque yo ya estoy sordo ¡y no entiendo un carajo! Eso hicimos y conseguimos lo que queríamos, aunque mencionó que Las Batallas no la traían montada.

Lo único que yo cambiaría, sería la falta de Encore. El año pasado Rubén cantó dos canciones en calcetines, después de haber regalado sus Panam amarillos (de los que todavía no tengo un ejemplar). En cada concierto sabemos que podemos contar con una respuesta favorable al clásico coro de Otra, otra, pero esta no fue la ocasión. Nos dijeron adiós y lo cumplieron. Quizá sea que me mal acostumbraron a conciertos de 3 horas o 3 horas y media, (aunque dadas las condiciones en las que me encuentro en este momento dudo haber podido aguantar más de las 2 horas que duró este) pero me faltó por lo menos un regalito de despedida para cerrar tan monumental experiencia llena de detalles fantásticos que quedarán en mi memoria.

Espero con ansia la siguiente gira de uno de los grupos de rock mexicano más significativos de la historia. Mientras a descansar y reponer fuerzas porque un concierto en martes, dentro de una semana laboral que terminará en domingo, definitivamente va a provocar que se requiera mucho valor y fuerza para llegar al final de la semana.

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Hace 4 años tuve la fortuna de presenciar un concierto mágico, lleno de recuerdos y viejas rolas que evocaron en los asistentes las memorias de los 20 años que acompañó Café Tacvba. Entre el público se podía ver rostros mayores de aquellos que han estado con ellos desde el principio y que quizá no conocían el disco nuevo, también estaban aquellos jóvenes que apenas rozaban los 20 años, cuyos rostros extrañados hacían notar que sólo conocían las canciones nuevas.

Ahora me encontré un poco más lejos de ellos que de costumbre, pues por lo regular suelo aventurarme entre la masa de gente para estar tan cerca como me sea posible. Esta ocasión no lo permitió pero la experiencia no dejó nada a desear, así, a lo lejos, pude disfrutar de todas y cada una de sus canciones.

Los asistentes en esta ocasión rondaban los 30, unos años para arriba, unos años para abajo. Algunas excepciones de cabelleras canosas y una niña como de 5 años con su gorro de Gallo Gas, parada en su asiento mientras cantaba a todo pulmón junto con su padre. Todos los presentes dejamos ahí nuestra energía, alma y pulmones. Los viejos seguidores apreciábamos lo instrumental mientras los nuevos desconcertados no comprendían por qué no cantaban nada.

A través de las pantallas se notaba que los años han pasado a través de los Tacvbos, arrugas y pancitas se dejaban ver, pero su energía es igual o más impresionante que siempre. Rubén/Zopilote saltaba a lo largo y ancho del escenario animando a la gente que gritaba desesperada al verlo alzar los brazos. En los breves momentos en que se preparaban para la siguiente canción, la banda gritaba el ya clásico “Oe oe oe oe, Café, Café”, a lo que Rubén respondía moviendo los brazos animándonos a seguir, agradeciéndonos la gran muestra de apoyo y entrega.

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Muy al principio nos deleitaron con El Baile y el Salón, de alguna forma sabían que tarde o temprano corearíamos el llamado de todos los Tacvbos “Paparpapa eu eooo” y decidieron no hacernos esperar. Alternando el disco nuevo con todos los anteriores, interpretaron todas y cada una de las rolas de El Objeto Antes Llamado Disco. María la cantamos casi solos con Joselo, Rubén lo abrazaba.

Hubo un pequeño intermedio donde la mayoría permanecimos sentados descansando las piernas y las gargantas y asumimos que ellos hacían lo mismo. Aunque algunos fanáticos no dejaron de chiflar y gritar para hacerlos salir. Al volver, Meme y Eres, seguido de Aprovéchate, uff. Un instante donde todas caímos rendidas ante su dulce voz mientras Rubén visitaba a la banda que quedaba a sus espaldas.

El extravagante traje de Zopilote, un sweater tejido con guantes, capa, plumas y toda la cosa, un gorro con audífonos y sus tenis panam amarillos. Sólo Rubén puede ponerse eso, verse bien y hacer que todos deseemos tener un traje igual. Extendía las alas en un éxtasis que compartía con la banda, todos al unísono sintiéndonos uno mismo. Otro breve instante que nos dejó a la espera de lo que seguía, al borde del asiento algunos pensaban seguro esa es la que no me gusta cuando… Déjate Caer comenzó a sonar. Todos sabíamos a dónde llevaría esa rola, uno de los momentos más excitantes de los conciertos de Café Tacvba justo después de que lanzaran Valle Callampa.

Y sí, poco a poco fueron dejando sus instrumentos, las luces se atenuaron para dar pie a la sorpresa que todos esperábamos. Justo al centro del escenario donde horas antes se irguiera un árbol aparecerían ellos, cada uno en una esquina del cuadrado para hacer LA coreografía.

Café Tacvba 3

No podían dejar de deleitarnos con la Chilanga Banda, un auditorio lleno de eso que no dejó pasar el momento para cantar junto con Rubén y al final dedicar esa mentada con todo el acento y sentimiento de los que vivimos en la bella Ciudad de México.

En pocos momentos a lo largo de las más de 3 horas de concierto se pudo ver al público sentado, las sillas eran para las bolsas y chamarras que no eran necesarias con el calor de los fans. Bailamos, brincamos, zapateamos, coreamos, reímos, lloramos, nos abrazamos. Agotados y sudando pero queriendo más y más. Rubén avisó que el concierto estaba por terminar, la respuesta era obvia, nadie quería que terminara.

Después de que Rubén se quitara los tenis y los aventara al público afortunado que si alcanzó y le alcanzó para estar ahí, se despidieron sabiendo que los haríamos volver y así lo hicimos, volvieron con Espacio lo que aflojó un poco los ánimos, cerrando finalmente con Las Persianas y dejando en todos ese buen sabor de boca de que ha sido uno de los mejores conciertos a los que hemos asistido.

A la salida las ofertas de tazas, plumas, fotos, playeras, sudaderas, stickers, llaveros, posters, hasta la capa del Zopilote. En algunos puestos se escuchaba alguna rola que todos coreábamos mientras avanzábamos. Se notaba el cansancio y la felicidad en cada uno de los que caminábamos para salir de ahí y llegar a nuestros hogares a comentar el punto y ver qué tal quedaron las fotos que tomamos.

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Unos Tacvbos más maduros, un público más maduro, en general una experiencia más madura donde no es necesario estar en los madrazos, es hasta preferible para disfrutar de estos maestros que han acompañado las juventudes de tantas generaciones. Sin duda ha sido uno de los mejores conciertos a los que he ido, los disfruté de pies a cabeza sin importar que ahora me duele todo, de pies a cabeza. Esta experiencia que desearía haber podido compartir con todos los que crecieron conmigo, los que crecimos con ellos.

La última semana de clases, como siempre es un martirio para todos aquellos que damos clases, pues los niños están ya pensando en que se van a ir a nadar, en que van a jugar, si te esfuerzas un poquito puedes ver como en sus mentecitas ya traen sus trajes de baño y sus flotis.

(flotis jajaja, el otro día me recordaron el terminajo y como me reí jajaja)

Además de todo ésto, hay mucho trabajo que hacer y muchas tareas que dejar, pues dos semanas de vacaciones son tan efectivas como una lobotomía.

Entonces esa última semana es intensa, cansada y uno como profe ya tiene también la cama, las pelis y las palomitas en la mente; en algunos casos como el mío, las fiestas, los amigos, los desvelones de nintendo.

Para no contar toda la aburrida historia, con todos los detalles que si vi a fulanita y que sutanito nos llevó a una fiesta bien bizarra llena de japoneses, mejor contaré un día en específico, que estuvo lleno de muchas emociones.

El martes de la segunda semana de vacaciones, o semana de pascua, tenía en casa al hermano fherchoso y al primo fherchoso. Nos preparábamos para arreglarnos e ir a un evento cuando un amigo fherchoso nos avisó que venía.

Este amigo fherchoso vive rete lejos, por allá por el norti jajaja. Y bueno, que vaya al df es como el milagro y más aún que venga a cuerna. Nos vimos con él en la terminal y nos lanzamos a nuestro evento.

Días atrás, otro amigo fherchoso me invitó a una presentación de su grupo de comedia; yo no había tenido oportunidad de verlos en acción, el año pasado vinieron al mismo evento y yo ni me enteré jajaja.

El grupo del amigo fherchoso: “Los Hermanos Gayumbo“.

El evento en el que se presentaron:  Segundo Encuentro de Teatro del Poblado de Tetela del Monte.

Estuvo muy divertido la verdad. Aunque llevaron un espectáculo con sketches nuevos, la verdad yo me la pasé muy bien. No sé si será porque los conozco de hace tanto, porque había esperado mucho tiempo para poder verlos o porque son geniales jajaja.

Después de eso tuvimos una reunión chelera que inicialmente sería con ellos pero no pudieron ir así que nos quedamos un poco frustrados jajaja.

En fin, éste es un post casi comercial jajaja. Los invito a visitar su página y la página del festival de Tetela.

Se van a presentar próximamente el 1º de Mayo en el Centro Cultural el Manojo, a las 7 de la noche con un cover de 40 pesos. (En cuernavaca)
También tienen otra presentación el 23 de Mayo a las 12 en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo.

Igual dejo los datos tal cual para no errarle.

El Manojo
1° Mayo 2010 – 19 hrs.
Prol. Ahuatepec #304 esq. Taxco
Col. Lomas de la Selva
(Frente a Sanborns de Plaza Cuernavaca)
Teléfono: (777) 318-0740
Cuernavaca, Morelos.

Libreria Gandhi
23 Mayo 2010 – 12 hrs.
Miguel Ángel de Quevedo 121,
Guadalupe Chimalistac, C.P. 01050
México, D.F.

Ps sin más, aquí van ya los horarios para el festival.

Con unos cuántos cambios en el Cartel, tenemos el que parece ser ya el mero mero cartel oficial, que no el sabor ranchero…

Aquí lo tienen pues:

Viernes 23 de abril:
Dr. Frankenstein (Ópera rock)

Sigue exactamente igual ésta propuesta.

Sábado 24 de abril:
Abominables + Aguamala + Attaque 77 + Austin TV + Banda de Turistas + Boca Floja + Calexico + Cecilia Toussaint + Celso Piña + Chetes + Cráneo de Jade + Dapuntobeat + Deftones + Descartes a Kant + DLD + Dr. Krápula + Ely Guerra + Estados Alterados + Francisca Valenzuela + Klezmerson + La Chilanga Habanera + Le Butcherettes + LeBaron + Líber Teran + La Banderville + Los Músicos de José + Los Negretes + Los Odio + Los Tres + Lost Acapulco + Mago de Oz + Malacates Trébol Shop + Misterio + Monte Negro + Muna Zul + Nacho Vegas + Ozomatli + Qué Payasos + Quiero Club + Rise Against + Rostros Ocultos + She’s a Tease + Silverio + Thermo + Veo Muertos + Víctimas del Dr. Cerebro

Domingo 25 de abril:
Ágora + Andrés Cantisani + Astro + Aterciopelados + Calle 13 + Carca + Cienfue + Corcobado + Crista Galli + Cuca + El Cuarteto de Nos + Emilio Rodríguez + Empire of the Sun + Furland + Julieta Venegas + Juan Pablo Villa + Kafka Jones + Kapanga + Kenny y Los Eléctricos + Kumbia Queers + Latin Bitman + Liran Roll + Los Amantes de Lola + Los Amigos Invisibles + Los Auténticos Decadentes + Los Mentas + Los Románticos de Zacatecas + Manuel García + Mystica Girls + Nos Llamamos + Panteón Rococó + Paté de Fuá + Pato Machete + Pedro Piedra + Polka Madre + Rodrigo y Gabriela + Ska-P + Sonex + Sussie 4 + Tijuana No! + Todos Tus Muertos + Troker + Ventilader + Vicente Gayo + Victoria Mil

Aquí es donde cambia la cosa:

Andrés Cantisani, Julieta Venegas y Victoria Mil pasan del Sábado al Domingo, mientras entra una banda nueva para el Sábado: La Banderville.

Mientras que del domingo pasan al sábado:

Cráneo de Jade, Ely Guerra, Quiero Club, She’s a Tease y Vicente Gayo. Entran Los amantes de Lola.

So far, so good. Me sigue pareciendo carísimo, pero pues poco podemos hacer al respecto. Quejarnos quizá.

Se aceptan sugerencias para ver más bandas que no estamos considerando.

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