Resulta más que difícil tratar de reflejar todo lo que me ha pasado este año, aunque lo he intentado, la vida me ha rebasado. La buena noticia es que estoy muy bien, han ocurrido muchos cambios, donde todos y cada uno de ellos ha sido para bien.

Comencé el año haciendo teatro, dejando un poco de lado la parte docente que no estaba dando los frutos que necesitaba en ese momento. El teatro, el Conejo, fueron hogares mágicos donde reviví muchas partes de mí que había dejado enterradas hacía tiempo. Aprendí mucho y no he dejado de hacerlo, mi experiencia con las luces, la iluminación, no se ha detenido y he debido hacerme responsable de otros proyectos que las han involucrado.

Vino entonces nuestro primer comercial, donde continué aprendiendo y descubriendo que mis padres, mis maestros y la vida me han enseñado muchísimas más cosas de las que creí, que fueron útiles en todo momento. Creamos así un equipo increíble de producción, con lenguajes en común, lecturas de mentes y comidas autistas.

Aprendí a escribir un Haiku, gracias a mi hermana Oso que despertó esa cosquillita de comprimir todo lo que digo en 5-7-5. Han nacido varios desde entonces.

Me integré al Conejo Blanco, donde ahora tengo un escritorio que me recibe todas las mañanas y donde no tengo que hacer nada mas que ser yo, con todas mis virtudes, talentos, aprendizajes y por supuesto, la necesidad imperiosa de seguir creciendo y aprendiendo para ser la mejor versión de mí cada día.

Lo más grandioso de toda esta historia es que ahora cuento con un grupo de amigos increíble, con el que trabajar significa un sinfín de cosas maravillosas. Tengo una familia creativa con los que río, lloro, paso noches en vela, escribo, invento, me divierto. La conclusión es esa, me divierto.

Hemos vivido muchas aventuras, desde el SeñorCorteAComer, los tacos de aguacate con queso oaxaca, las risas en la parisina mientras huíamos de la diamantina, Enrique Iglesias vs Dave Grohl, la tabla con dimmers, una increíble obra de teatro, discusiones divertidas y profundas respecto al arte, una fiesta de cumpleaños de disfraces con stickers que nos persiguieron y ahora son parte de una guerra silenciosa, una fiesta de XV años para festejar mis XXX, grabar castings, videos de ensayo, un festival escolar, editar un video, hacer el render, hacer el ISO y quemar muchos DVD’s en mucho más tiempo del que pensamos nos iba a tomar, memes, tatuajes, juntas, ranas en los jardines y una lagartija que perdió la cola y nos asustó al abandonarla en nuestra oficina, todavía moviéndose.

Las aventuras son muchas, cada una merece su espacio en el recuerdo y un texto más profundo, pero hoy quiero agradecer a Juan, Citlal y Alejandro por regalarme su compañía, talento, ayuda para pensar y sobre todo, mucha risa.

Los quiero.

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