Hace casi un año mi vida dio otro giro que me devolvió a las aulas en una nueva modalidad. Me enamoré de 14 enanos que me llenaban el corazón de alegría con sus ocurrencias y alegría. Pero esa etapa acaba de terminar, ahora persigo otro sueño que lleva bastante tiempo cocinándose, escribir.

Si bien ya llevo casi tres años en ello, de forma profesional, cada vez lo hago con más intensidad y ahora tengo una responsabilidad enorme que me he ganado con mucho esfuerzo y dedicación.

Fui cerrando ciclos en todos los aspectos de mi vida y las cosas se fueron acomodando para llevarme delicadamente a donde tenía que estar.

A finales del 2014 tuve la fortuna y bendición de conocer a un grupo de teatreros, locos y geeks, que ahora son mis amigos. Con ello se han ido abriendo puertas emocionantes cargadas de una energía increíble y recordándome nuevamente quién soy, de dónde vengo y a dónde voy.

Empecé el 2015 con puras cosas buenas, tirando todo aquello que ya me estorbaba y dándole la bienvenida a las cosas que más amo y que me hacen absolutamente feliz. Teatro, música y letras… ¿Qué más podría pedir?

Pero no quiero quemar nada hasta que tome forma, así que lo dejo así por ahora. El punto de todo esto es alcanzar la felicidad y tener la libertad que a veces se nos olvida que teníamos o que extrañábamos.

La vida se acomoda y el agua sabe. A hacerle caso y seguir por los caminos que nos va trazando el universo, que al final somos nosotros mismos.

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