Café Tacvba 1

Hace 4 años tuve la fortuna de presenciar un concierto mágico, lleno de recuerdos y viejas rolas que evocaron en los asistentes las memorias de los 20 años que acompañó Café Tacvba. Entre el público se podía ver rostros mayores de aquellos que han estado con ellos desde el principio y que quizá no conocían el disco nuevo, también estaban aquellos jóvenes que apenas rozaban los 20 años, cuyos rostros extrañados hacían notar que sólo conocían las canciones nuevas.

Ahora me encontré un poco más lejos de ellos que de costumbre, pues por lo regular suelo aventurarme entre la masa de gente para estar tan cerca como me sea posible. Esta ocasión no lo permitió pero la experiencia no dejó nada a desear, así, a lo lejos, pude disfrutar de todas y cada una de sus canciones.

Los asistentes en esta ocasión rondaban los 30, unos años para arriba, unos años para abajo. Algunas excepciones de cabelleras canosas y una niña como de 5 años con su gorro de Gallo Gas, parada en su asiento mientras cantaba a todo pulmón junto con su padre. Todos los presentes dejamos ahí nuestra energía, alma y pulmones. Los viejos seguidores apreciábamos lo instrumental mientras los nuevos desconcertados no comprendían por qué no cantaban nada.

A través de las pantallas se notaba que los años han pasado a través de los Tacvbos, arrugas y pancitas se dejaban ver, pero su energía es igual o más impresionante que siempre. Rubén/Zopilote saltaba a lo largo y ancho del escenario animando a la gente que gritaba desesperada al verlo alzar los brazos. En los breves momentos en que se preparaban para la siguiente canción, la banda gritaba el ya clásico “Oe oe oe oe, Café, Café”, a lo que Rubén respondía moviendo los brazos animándonos a seguir, agradeciéndonos la gran muestra de apoyo y entrega.

Café Tacvba 2

Muy al principio nos deleitaron con El Baile y el Salón, de alguna forma sabían que tarde o temprano corearíamos el llamado de todos los Tacvbos “Paparpapa eu eooo” y decidieron no hacernos esperar. Alternando el disco nuevo con todos los anteriores, interpretaron todas y cada una de las rolas de El Objeto Antes Llamado Disco. María la cantamos casi solos con Joselo, Rubén lo abrazaba.

Hubo un pequeño intermedio donde la mayoría permanecimos sentados descansando las piernas y las gargantas y asumimos que ellos hacían lo mismo. Aunque algunos fanáticos no dejaron de chiflar y gritar para hacerlos salir. Al volver, Meme y Eres, seguido de Aprovéchate, uff. Un instante donde todas caímos rendidas ante su dulce voz mientras Rubén visitaba a la banda que quedaba a sus espaldas.

El extravagante traje de Zopilote, un sweater tejido con guantes, capa, plumas y toda la cosa, un gorro con audífonos y sus tenis panam amarillos. Sólo Rubén puede ponerse eso, verse bien y hacer que todos deseemos tener un traje igual. Extendía las alas en un éxtasis que compartía con la banda, todos al unísono sintiéndonos uno mismo. Otro breve instante que nos dejó a la espera de lo que seguía, al borde del asiento algunos pensaban seguro esa es la que no me gusta cuando… Déjate Caer comenzó a sonar. Todos sabíamos a dónde llevaría esa rola, uno de los momentos más excitantes de los conciertos de Café Tacvba justo después de que lanzaran Valle Callampa.

Y sí, poco a poco fueron dejando sus instrumentos, las luces se atenuaron para dar pie a la sorpresa que todos esperábamos. Justo al centro del escenario donde horas antes se irguiera un árbol aparecerían ellos, cada uno en una esquina del cuadrado para hacer LA coreografía.

Café Tacvba 3

No podían dejar de deleitarnos con la Chilanga Banda, un auditorio lleno de eso que no dejó pasar el momento para cantar junto con Rubén y al final dedicar esa mentada con todo el acento y sentimiento de los que vivimos en la bella Ciudad de México.

En pocos momentos a lo largo de las más de 3 horas de concierto se pudo ver al público sentado, las sillas eran para las bolsas y chamarras que no eran necesarias con el calor de los fans. Bailamos, brincamos, zapateamos, coreamos, reímos, lloramos, nos abrazamos. Agotados y sudando pero queriendo más y más. Rubén avisó que el concierto estaba por terminar, la respuesta era obvia, nadie quería que terminara.

Después de que Rubén se quitara los tenis y los aventara al público afortunado que si alcanzó y le alcanzó para estar ahí, se despidieron sabiendo que los haríamos volver y así lo hicimos, volvieron con Espacio lo que aflojó un poco los ánimos, cerrando finalmente con Las Persianas y dejando en todos ese buen sabor de boca de que ha sido uno de los mejores conciertos a los que hemos asistido.

A la salida las ofertas de tazas, plumas, fotos, playeras, sudaderas, stickers, llaveros, posters, hasta la capa del Zopilote. En algunos puestos se escuchaba alguna rola que todos coreábamos mientras avanzábamos. Se notaba el cansancio y la felicidad en cada uno de los que caminábamos para salir de ahí y llegar a nuestros hogares a comentar el punto y ver qué tal quedaron las fotos que tomamos.

Café Tacvba 4

Unos Tacvbos más maduros, un público más maduro, en general una experiencia más madura donde no es necesario estar en los madrazos, es hasta preferible para disfrutar de estos maestros que han acompañado las juventudes de tantas generaciones. Sin duda ha sido uno de los mejores conciertos a los que he ido, los disfruté de pies a cabeza sin importar que ahora me duele todo, de pies a cabeza. Esta experiencia que desearía haber podido compartir con todos los que crecieron conmigo, los que crecimos con ellos.

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