Ya casi, ya casi tenemos el post aniversario. Éste es otro pre-posteo.

Mi infancia, por peculiar que fuere, estuvo llena de cuentos, de mi padre, entre mi hermano y yo, y escritos.

Tuvimos una enorme cantidad de libros que me acompañaron durante toda mi niñez y aunque los perdí físicamente, siguen acompañándome ahora. Algunos de esos libros eran sólo dibujos, otros tenían poco texto, otros cada vez más, hasta que ya tenían pocos dibujos. Que es lo que va pasando conforme uno va creciendo jajaja.

Y conforme pasan los años yo sigo bien clavada con reencontrar todos aquellos libros que tan feliz me hicieron. De algunos no recuerdo ni el título, pero claro que recuerdo la historia.

Matías y el pastel de fresas.- La pachequísima historia de un niño, llamado Matías por supuesto, que se escapaba de su cama para ir al refri a robarse una rebanada de pastel ¿de qué creen? Pues sí, de fresas. Durante su viaje pasaba aventuras mágicas, caía en un agujero debajo de un tapete, un terrible monstruo le robaba un calcetín, insectos y demás. Finalmente se despertaba y se daba cuenta que había sido une pesadilla, encontraba las huellas de su viaje a la cocina y cómo se había imaginado todo de cosas cotidianas. Era la neta jajaja.

Y no he logrado encontrar una imágen en internet. Sé que somos varios los que lo estamos buscando. La única info que tengo es ésta, y ni siquiera trae la portada que tanto recuerdo jajaja.

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Ya encontramos la portada jajaja. Un amigo fherchoso me la pasó. Aquí ta:

La imagen es pequeña, pero esa era la portada… Ufff, hasta me llegó el olor del libro y la sensación en mis manos.

Juanito Repetido.- Un niño que no lograba recordar las tablas de multiplicar, específicamente el 7×4. Su maestro le pone unas orejas de burro y el niño pasa por distintas estaciones del año tratando de recordar el resultado.

Recuerdo más bien los dibujos, igual no encontré ésto, que tampoco es la edición que yo recuerdo.

Rafa, el niño invisible.- Un niño, llamado Rafa, sí, cuya mamá está por tener una hermanita y su vida sigue normal hasta que lo llevan a casa de sus abuelos, cuando regresa a casa, encuentra a una bebita gordita y simpaticona.  De pronto, un día, entre toda la felicidad de la casa, rafa se va volviendo invisible, poco a poco. Al principio pensaba que era divertido hasta que se cansa y le pregunta a su papá cómo dejar de ser invisible, se abrazan y todo vuelve a ser felicidad.

De rafa si encontré el cuento completo, medio mal escaneado y no todas las imágenes se pueden ver en grande, pero pueden ver la historia aquí.

A veces así me siento jajaja, sí, a mis 24 años y siendo la mayor de todos mis hermanos, todavía me siento así de vez en vez.

Hay otro cuento que recuerdo fuerte y claro, hasta el olor del libro, pero su nombre se perdió en mi memoria.

Un ahm, digamos chico, con una boina y unas ojeras impresionantes. Estaba en un lugar desconocido y de pronto encontraba una maleta y cuando la abría, saltaban muchos muñecos iguales a él, pedazos también. Corría, caía en un lugar, de pronto veía la luna, pero descubríamos que no era la luna, era la boca de un botecito de tinta dentro del que había caído y eso es lo que recuerdo jajaja.

Otros como Forzudos contra Mañosos, Coco coco cocotero. También uno de mis primeros cuentos, una araña que perdía sus zapatos y se iba preguntándole a sus amigos por sus zapatos pero cada que encontraba uno, perdía otro. Al final encontraba todos, y terminaba en una gran fiesta. No me acuerdo del nombre.

Y bueno, un sin fin de cuentos más, como aquel que finalmente descubrí de qué libro venía. Cuentos de extraterrestres para niños.

Era la historia de un niño que se respiraba a un extraterrestre que quería agua. Y narraba como había entrado a su cuerpo por la nariz y como sentía su cuerpo pesado pesado. No recuerdo mucho, pero estoy a la cacería de ese libro.

Quizá algunos de ustedes hayan leído uno o varios de éstos cuentos. Y si recuerdan el nombre de los que escapan a mi memoria, dejen un comentario jejeje. Y también compartan los libros que marcaron su infancia, que marcaron su vida.

Es bien bonito acordarse con tanto cariño de esas cosas.

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