Un día, mientras ayudaba a mis alumnos con una tarea, leyeron la palabra fonógrafo y los niños quedaron completamente sorprendidos porque era una palabra totalmente ajena a su entorno y conocimientos, así que tuve que hacer una larga explicación sobre qué era, cómo funcionaba y sobre los discos. Su cara era poco más o menos de escepticismo combinado con confusión, seguramente estaban pensando ¿y por qué no usaban cd mejor?.

Cuando yo era niña, teníamos la opción de comprar la música en disco de vinil o cassette. El cassette, siendo la opción más económica y la cual podíamos transportar más seguramente, resultaba bastante popular. Y aunque se podía copiar fácilmente y en casa, la piratería no era como hoy en día y había mucha gente que podía comprar el cassette original en vez de comprar una copia o pedirle al amigo que se lo copiara.

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El cassette, nos brindaba una enorme ventaja, podíamos grabar cualquier cosa en ellos, nuestras voces, canciones, programas de radio, hacer entrevistas y un montón de cosas emocionantes, que eran más emocionantes por el simple hecho de poder hacerlo nosotros mismos. Podíamos hacer una cinta con todas las canciones que nos gustaban, era clásico regalar a alguien un cassette hecho por nosotros mismos.

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Existían unas grabadoras enormes, que podían no sólo reproducir los cassettes y el radio, sino copiar un cassette en otro. La imagen del rapero cargando su grabadora enorme en el hombro y poniendo música a todo volumen, era bastante común.

En algún punto inventaron el Walkman. Era un reproductor de cassette personal, al principio de color negro y con unos audífonos grandes y color naranja. Recuerdo que tuve un muñeco de peluche que aparentaba tener su walkman puesto.

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Así pues, con el walkman, todos podíamos cargar con nuestra música favorita a todos lados y todos deseábamos tener un walkman. El primero que tuve yo, tenía la tapa blanca y un paisaje de playa, creo recordar que decía Miami. Wow, la posibilidad de escuchar música mientras se iba por la calle era impresionante.

El cassette resultaba práctico, sencillo de usar, casi perfecto, pero tenía ciertas desventajas. La grabación doméstica era en tiempo real, así que si querías mezclar una cinta de una hora, pues te tomaría poco más de una hora, entre las pausas y cambios. También, era un medio relativamente frágil, pues podías, por ejemplo, grabar encima de tu cinta favorita, algo que no querías. Aunque para ello había una técnica que evitaba que tus mejores cassettes se estropearan.

En la parte inferior (o superior, depende de como lo veas), tenían una pestaña, esa pestaña, le indicaba a la grabadora que el cassette podía ser grabado, y en caso de no tenerla, la grabadora simplemente no grababa. Si por algún accidente se rompía esa pestaña o decidías que siempre si querías grabar más, podías ponerle un pedazo de cinta adhesiva o papel para tapar el agujero y así poder grabar de nuevo. Sencillo, aunque los errores siempre existían.

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Una catástrofe común con el cassette, era que la cinta se enredara en la grabadora, lo cual podía provocar que se arrugara, se estirara o lo peor, se rompiera.
Las arrugas provocaban que el cassette corriera el riesgo de enredarse de nuevo o de escucharse raro. Si la cinta se estiraba, una parte de tu canción quedaría ligeramente más lenta. Si se rompía, quedaba inservible, aunque tener un padre productor de radio me daba ciertas ventajas y acceso a poder reparar una cinta dañada. Él usaba una cinta llamada splicing tape, especial para éstas ocasiones.

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La caja que contenía la cinta, era también un poco frágil, siendo de plástico, pero si las partes esenciales no se dañaban, podías seguir usándolo aunque tuviera una que otra fractura. También tenían un pequeño fieltro que podía caerse, reparar un cassette dañado era muy emocionante, había que quitar los tornillos y así poder acceder a aquello que necesitara reparación. Incluso, si el daño era demasiado podías pasar tu cassette a otro que estuviera menos dañado.

Aquí un diagrama del cassette.

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El cassette tenía dos lados, A y B. Así que, escuchabas un lado, le dabas vuelta, escuchabas el otro y si querías volver a empezar, tan sencillo como darle la vuelta de nuevo. Claro que, si querías repetir una canción, había que regresar la cinta, todo un arte para calcular el tiempo exacto. La mayoría aprendíamos a calcular el tiempo que el walkman o estéreo tardaba en regresar una canción. Existían unos aparatos bastante rudimentarios, que regresaban los cassettes, simplemente lo colocabas en posición y dabas vueltas a la manivela hasta regresar la cinta para que estuviera lista para ser escuchada.

Las primeras grabaciones de Les Luthiers que escuché en mi vida, fueron en un par de cassettes, tomados de los discos de vinil.

Los jueves, mi padre grababa su programa de radio, y había una habitación de la radiodifusora, el centro de copiado, en donde tenían unas máquinas enormes, que podían copiar cassettes mucho más rápido. Al entrar ahí, podíamos ver a la gente copiando cassettes, escuchando esas grabaciones, mucho más rápido que las ardillitas.

Otra desventaja; los cassettes eran vulnerables a cualquier fuente magnética. Si tu cinta quedaba cerca de cualquier bocina, o imán, podía perderse una parte o toda la información ahí contenida. En el mismo centro de copiado de la radiodifusora, tenían la máquina de borrar. Servía para cintas de carrete abierto y cassette.

Una maravilla de la tecnología, una banda sin fin, que al ser encendida, prendía también un par de imanes, así que ponías tus cintas en la banda, esperabas a que pasaran y les dabas la vuelta. Dos o tres vueltas eran suficientes.

Y entonces, de esa vulnerabilidad, viene la frase “Se me borró el cassette”, que, el otro día, me descubrí usando con una amiga, la cual, por supuesto entendió sin problemas, pero me hizo pensar. Los niños de ahora, no conocen los discos de vinil y con suerte conocen el cassette, sin embargo, todo el ritual que implicaba grabar un cassette en casa o escucharlo en tu walkman, ya es desconocido para ellos. Ahora, walkman es la etiqueta de un celular que hace lo mismo que el walkman original, pero sin la parte del cassette y con la parte de celular.

El CD, el DVD, el MP3, ahora son lo de hoy. El VHS, el cassette, todo eso ha quedado atrás. Los cassettes que quedan ahora son usados para muchas cosas más allá de escuchar música en ellos. Conocí una chica que hacía carteras con tapas de cassette.

De pronto nos sorprendemos ante la pregunta de ¿Qué es Topo Gigio? o ¿Qué es Fonógrafo?. Ya ni hablar de los pitufos o fraggle rock. Si mi hermano menor el otro día se asombró y soltó la carcajada al ver un pequeño video de uno de los primeros Mickey Mouse, de esos en blanco y negro.

A todo ésto, viene la pregunta, ¿qué dirán nuestros niños? ¿Se me formateó la memoria?.

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