Han pasado tantas cosas que me han mantenido alejada del blog, y principalmente un bloqueo creativo, de esos que por más que uno intenta escribir, no sale nada, a veces salen cosas malas, pero la mayor parte del tiempo me quedo con el cursor parpadeando y en mi mente se escucha un piiiiiii.

Las emociones y los sentimientos siempre acaban haciendo desmanes en mi escribir. Llegó un momento de cambio, muchos cambios muy rápidos y demasiado drásticos. Eso de volver a la soltería resultó todo un ajuste, porque pues cuando estás tanto tiempo con la misma persona, te acostumbras a batear los coqueteos de otros y de pronto me cayó el veinte de que, ¡hey, estoy soltera! jajaja.

Dentro de mi estancamiento, decidí cambiar cosas. Por algún lugar se empieza, y entonces, cambié mi cuarto. El simple y sencillo acto de mover mi cama de un lado al otro, hizo la gran diferencia. Para empezar no sé cómo ni por qué, pero gané muchísimo espacio y como bonus, obtuve comodidades como ya no tener que levantarme de la cama para apagar la luz y tampoco tener el contacto junto a mi cabeza.

Ya tengo closet, cuatro años después, por fin tengo closet y es maravilloso poder ver mi ropita colgada y no en una maleta eternamente. Claro que me di cuenta que si tengo mucha mucha ropa. Hice cuentas y puedo pasar casi tres meses vistiendo algo diferente cada día y sin tener que lavar jajaja.

Como de película misteriosa, con ese cambio llegaron cambios nuevos en todos aspectos. Aventuras con viejos y nuevos amigos, y la maravillosa oportunidad de un concierto que llevaba esperando 13 años, y por fin, pude ir.

También conocí a gente muy divertida e interesante, hice un amigo nuevo, bastante increíble… aunque nuestra primera experiencia de convivencia involucró que él me diera mucho miedo y se enojara conmigo, para después terminar diciéndome que soy la neta.

Ya relataré todas éstas historias más detalladamente, pero bueno, sigo viva y aquí estoy, escribiendo jejeje.

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