A continuación, relataré dos historias ocurridas en dos ciudades distintas… supongo que podrán notarlo porque en tepoz no hay metro, o porque el metro no lleva a tepoz jajaja, pero bueno, ahí va.

El Metro

El pollo y yo nos dirigíamos felizmente rumbo a metro eugenia para vernos con hermano fherchoso y sobrina fherchosa. Iríamos a la despedida de soltera de la prima fherchosa embarazada jajaja.

En mi familia ocurren cosas tan curiosas como que a las despedidas de soltera van los niños y juegan con los condones a modo de globos… Incluso mi sobrina decía “Mira la princesa” señalando a la muchacha buenona a medio encuerar, pegada en la pared como decoración.

Pero bueno, tomamos el metro y justo entre dos estaciones, ahí donde no se ve nada en el tunel, donde tu celular no tiene absolutamente nada de señal, atrapados en una primavera infernal acrecentada por el calor del metro en la ciudad de méxico, concentrado de varias horas de dar vueltas transportando seres humanos, justo ahí, se detuvo el tren.

tunel-metro-01Ésto ocurre muchas veces en distintos puntos pero en ésta particular ocasión, no se reanudó el servicio de forma inmediata o relativamente inmediata como sucede la mayoría de las veces. Escuchábamos las voces del conductor y otros sujetos tratando de arreglar el problema, vimos varias veces chispas en la obscuridad y el sudor ya recorría nuestros cuellos.

Se podía notar la cara de desesperación de un sujeto que tenía que entregar un paquete (no sé bien qué era, una especie de máquina o motor), se escuchaban las conversaciones del vagón entero, los albañiles que aseguraban habría sido mejor ir a chelear antes.

El conductor gritaba las instrucciones, pedía que pusieran la corriente y que él avisaba si algo andaba mal. La corriente llegó y de pronto un grito despavorido del sujeto

-Hey, córtale. ¡Córtale! Que traigan el extintor, ¡se está quemando!-

Ante semejante grito, uno piensa lo peor, mi pregunta fue ¿Quién?. Las cabezas de la mitad del vagón salieron por la ventana y pudimos darnos cuenta que no era un quién sino un qué. La llanta se estaba quemando. Hicieron más ajustes, se gritaban las instrucciones y las chipas se veían de nuevo en la obscuridad.

Habiendo salido con tiempo de sobra y estando incomunicados, yo me estresaba un poco, pues nunca ha sido mi fuerte llegar tarde, me hace sentir sumamente mal. Después de aproximadamente media hora de espera, el conductor dió la instrucción de avanzar en cuanto llegara la corriente, despacio pero una vez pasando el problema llegar a la estación. Así lo hicieron, fuimos avanzando y llegamos a la estación.

La gente que llevaba el mismo tiempo que nosotros, esperando en el anden, entró desesperada y apretando a todos los que estabamos en el interior, sin darse cuenta que teníamos mucho calor y habíamos estado mucho tiempo a obscuras entre las estaciones. Finalmente logramos llegar a nuestro destino sanos y salvos, pero con una anécdota más.

Tepoz

Dadas las vacaciones que nos aquejan en mi bella ciudad y sin mucho que hacer, que no implicara toparse con turistas locales y foraneos, decidimos ir a Tepoztlán a turistear jajaja. Nos levantamos muy temprano, nos dirigimos al mercado y tomamos el primer camión que decía Tepoztlán. El buen hombre que nos cobró nos hizo descuento por ser lindas personas y nos encaminamos hacia el pueblo mágico.

El camión tomó una ruta distinta a la que yo acostumbraba, sin embargo nos llevó con bien. Papá fherchoso tenía muchas ganas de visitar una tienda en particular, en dónde vendían tequilas de sabores y salsas muy ricas. El lugar, “Tepozquilas”. Así que decidimos primero ir a desayunar, unas quesadillas y unos itacates (para aquellos que no los conozcan, es una especie de tortilla gruesa en forma triangular, hecha de masa de maíz y manteca y se rellena como torta o gordita.)

Después de un buen desayuno seguimos caminando en busca del lugar. Encontramos un sin fin de cosas maravillosas y yo me compré unos huaraches muy bonitos. Ví el diseño del vestido que llevaré en la boda de la prima fherchosa, decidí hacerlo yo misma, seguimos buscando el lugar.

Tras varias vueltas al centro de Tepoz, decidimos preguntar a un poli, esos siempre saben… hasta ese día, que nadie sabía. Más vueltas, otro poli que nos dio indicaciones, las seguimos y el lugar no aparecía. Papá fherchoso entonces dijo, le preguntaremos a un gringo que venda cosas por aquí, esos siempre saben. Apareció un gringo vendiendonos pan, maravilloso al parecer, que él hacía. Le preguntamos y en un español muy atropellados nos dio las instrucciones, algo parecido a:

-Caminas aquí, por la calle, bajas, allá, llegas surtidora, pasala, (alguna palabra que inventó y no entendí) das vuelta derecha, ahí frente iglesia está-

Así lo hicimos, seguimos sus detalladas instrucciones, pasamos la surtidora y dimos vuelta para tomar la calle que da a la entrada de la iglesia, ya habíamos pasado por ahí muchas veces pero decidimos prestar más atención. De pronto a mi mente llegó todo, fui recordando paso a paso la experiencia pasada en “Tepozquilas”, dije, sí, es para acá, y aquí vuelta sí.

Llegamos al lugar, mi brújula decía que era ahí. Todo estaba lleno de puestos y había un hippie vendiendo pan (sospecho fuertemente que era el mismo pan del gringo hippie) Papá fherchoso entonces decidió preguntarle al hippie, ellos también saben todo. Así lo hizo y el sujeto respondió:

Hippie.- Huy, pues aquí estaba, pero lo cerraron por fraudes millonarios.

Nosotros.- Jajajajajaja

Hippie.- En serio, lo cerraron por eso, tiene como un par de meses, pero sí.

Nosotros.- ¿Pero si estaba aquí?

Hippie.- (señalando atrás de él) Sí, aquí estaba, lástima.

Papá Fherchoso.- Entonces, ¿no estaba alucinando?

Hippie.- Pues si estaba alucinando, pero el alucine era real jajajajajaja.

Nosotros.- Jajaja, bueno, gracias.

Hippie.- Hasta luego.

Así pues, lamentando la pérdida del lugar, las probaditas de tequila y las maravillosas salsas, nos fuimos a tomar una nieve a “Tepoznieves” que no ha cerrado y esperemos no cierre por fraudes millonarios. Después de una maravillosa nieve, fuimos entonces a la terminal a tomar el camión que nos regresara a cuerna. Dormimos todo el trayecto y llegamos a casa felizmente y sin tequila ni salsa.

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