Estaba yo muy emocionada por ver al Dalai Lama, dadas mis experiencias con los monjes tibetanos, conocer al Dalai era como el Non Plus Ultra. Pensaba mi plan para poder verlo, la decisión estaba entre pasar la noche afuera o llegar a las 8:00 de la mañana cuando llegó a mi la noticia de que el Dalai Lama ya no vendrá a México por cuestiones de salud.

Entonces, leyendo detenidamente el texto que llegó a mi, noté lo siguiente:

Ni qué decir…

Cielos, ya no podré verlo aquí, tendría yo que esperar a que se ponga bien y ver dónde va a estar para poder conocerlo o algo. Le deseamos una pronta recuperación.

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