Om Mani Padme Hum

Hace aproximadamente tres años, yo me encontraba trabajando en una librería esotérica bastante conocida en ese mundillo de la cual no diré su nombre para no hacer comercial. Estando ahí fui aprendiendo sobre distintas religiones y mancias, trabajando ahí no existe el no sé. Un cliente te pregunta que para qué sirve o qué significa cierta cosa y tienes que saber responder.

Al poco tiempo de estar ahí, recibimos una visita que volvió locos a todos, clientes, empleados y dueños. Acudió un grupo de monjes tibetanos del monasterio Gaden Shartse que se encuentra en la India.

Para aquellos que no conocen esa historia, Tibet fue tomado por China hace muchos años y tanto el Dalai Lama como los monasterios y monjes se han refugiado en India.

Así pues, yo conocía muy poco al respecto, estaba más bien escéptica pero abierta a conocer sobre el tema. En cuanto llegaron los monjes, se sintió en la librería un ambiente de paz, indescriptible. Realizaron una ceremonia de armonía y estuvieron varias horas en la cafetería del lugar. Al terminar, ellos regalaron el arroz que habían utilizado para la ceremonia, el cual estaba cargado de toda la energía que había circulado por el lugar y Rakhis.

Un Rakhi es un hilo de algodón color rojo que lleva un nudo. En ese nudo lleva una bendición que hace el monje para ti, cuando lo pone en tu muñeca a modo de pulsera, dice la bendición. Es una pulsera que muestra amor fraternal. No debes quitartela hasta que se caiga por si sola.

No podría explicar todo lo que sentí, sin duda fue una extraña experiencia para alguien cuyo sistema de creencias se alejaba demasiado al de un monje tibetano. Fue una de esas experiencias que cambió mi vida por completo.

Unos meses más tarde, cambié de ciudad y entré a trabajar a una franquicia de la misma librería en mi nueva ciudad. ¿Por qué no? Era lo que sabía hacer en ese momento y no les miento, pagaban muy bien jajaja. Pero bueno, no entremos a ese tema.

Ésta librería tenía un tamaño mucho más pequeño y solamente dos empleados, cosa que hacía la vida ahí más interesante jajaja. Finalmente a los pocos meses de estar ahí, los monjes tibetanos fueron a visitarnos. En la plaza donde se encuentra la librería, realizaron una ceremonia de armonía, en ésta ocasión al aire libre. Mientras ésto ocurría, yo estaba sentada a un costado del público, platicando con un monje.

Monjes Tibetanos

El monje con el que platiqué es el de la derecha.

Él hablaba poco inglés y así nos entendimos. Nos contó a mi compañero y a mi sobre su vida en el monasterio, sobre todo lo que leen y aprenden estando ahí, sobre la ceremonia que estaban realizando sus compañeros y sobre sus vestimentas. Aprendí que los sombreros que utilizan se llaman  Gelugpas, que significa sombrero amarillo y da nombre a la “secta” a la que pertenecen

Sombreros

Ante tal experiencia, terminé empapada de todo lo relacionado con Tibet, hice un diseño para un llavero con la frase “Free Tibet” y adquirí distintos artículos que llevaron ellos. En su monasterio elaboran mercancía para poder sostenerse económicamente, consiguen descuentos y patrocinios para poder viajar y a donde van, llevan su mercancía para venderla. Van desde cosas tradicionales como Malas de Sándalo y pulseras de cuarzo hasta collares y pulseras que realizan solo para venderlas. Graban discos donde cantan sus mantras. Uno de los más conocidos es el Om Mani Padme Hum. Un tanto curiosa, yo lo compré.

Cuando estoy preocupada, estresada, enojada, triste o cualquier otro tipo de emoción negativa, pongo el disco y la paz que siento al cantar el mantra es increible. Una vez leí que al pronunciar el Om, estimulas todos tus chakras lo que hace que se estimulen también tus órganos y principalmente tu cerebro. Cada quién cree lo que quiere y cada quién sabe lo que siente y lo que le pasa, yo puedo decir que a mi, el escuchar y cantar el mantra me ayuda mucho.

Mi experiencia más reciente con un monje tibetano fue muy extraña y ocurrió hace apenas 4 días. Mi novio y yo fuimos a la librería y ahí estaban los monjes, realizando Puyas. Las puyas son ceremonias en donde bendicen hogares, negocios o personas. Limpian la mala energía y armonizan el lugar.

Cuando enrté sentí una energía especial pero no sabía que los monjes estaban ahí. Cuando estabamos en la caja pagando, uno de ellos se acercó a nosotros, sin decir una sola palabra se quedó parado viendonos. Al principio pensé que preguntaría a los empleados alguna cosa, pero no, no los veía a ellos, me veía a mi, veía a mi novio. Yo me quede viendolo unos instantes, me sonrió, sentí una energía maravillosa correr por todo mi ser. Después él se dio la vuelta y se fue.

Ésta ha sido mi experiencia con los monjes, pasé de ser una escéptica a creer en su causa, en sus costumbres, en sus mantras, en su mercancía, en todo. No me he convertido al budismo tibetano, simplemente he tomado aquellas cosas que me han hecho cambiar, que me han servido y que me han dado paz. Cada persona encuentra la paz en distintas cosas.

Om Mani Padme Hum

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